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Ex Machina / Robert Lepage

Photo © Emmanuel Valette

País

Canadá

Web

Descripción

En 1993, cuando Robert Lepage propuso a sus colaboradores encontrar una nueva identidad a su próximo grupo de trabajo, puso una condición; la palabra teatro no debería aparecer en el nombre de la nueva compañía.

Así, Ex Machina es una compañía multidisciplinaria que aglutina a comediantes, autores, escenógrafos, técnicos, cantantes de opera, marionetistas, infografístas, cameraman video, productores de películas, contorsionistas, acróbatas y músicos.

Los creadores de Ex Machina creen que el teatro necesita sangre nueva. Sostienen que es necesario mezclar las artes de la escena como el baile, el canto lírico y la música, con las artes de grabación como el cine, el video y el multimedia. Que es necesario provocar encuentros entre científicos y autores dramáticos, entre pintores de decorados y arquitectos, entre artistas extranjeros y quebequenses.

Nuevas formas artísticas surgirán, sin duda, de esas confluencias. Es el desafío que hace Ex Machina : llegar a ser el laboratorio-la incubadora-de un teatro que pueda interpelar a los espectadores del nuevo milenio.

El estilo creativo de Robert Lepage se basa en la intuición y da mucha libertad a los comediantes, diseñadores y técnicos que juntos inventan los espectáculos.

Las confluencias culturales, la diversidad de experiencias y el carácter barroco constituyen el centro mismo del trabajo de Lepage. Esta tendencia tiene una resonancia en el proceso de creación que, en vez de fundarse en temas, en principios y en sujetos, mas bien hace uso de todo tipo de recursos: objetos, lugares, anécdotas, acontecimientos históricos o de otro tipo, recuerdos…

La libre asociación de ideas permite a los creadores descubrir relaciones poéticas entre estos elementos aparentemente discordantes. Los espectáculos se desarrollan de una manera orgánica, como un árbol que ve sus ramas crecer en direcciones inesperadas…

A menudo, los resultados tienen características similares: un marco visual influenciado por el cine, un sentido del ritual (Lepage cree que el teatro es un lugar de comunión) cuya forma esta particularmente desarrollada, ya que todos los tipos de elementos habitualmente decorativos se ven de repente cargados de sentido o de emoción.

Crítica

Mensaje Internacional de Robert Lepage en el Dia Mundial del Teatro

Existen varias hipótesis sobre el origen del teatro, pero la que más me interesa es la que adopta la forma de una fábula:

Una noche, en tiempos remotos, un grupo de hombres se reunieron en una cantera alrededor del fuego a contarse historias. De pronto, uno de ellos tuvo la idea de levantarse y utilizar su propia sombra para ilustrar el relato. Ayudado por la luz de las llamas, hizo aparecer sobre los muros de la cantera personajes más grandes incluso que los reales. Paso a paso, los asistentes, maravillados, fueron distinguiendo al fuerte del débil, al opresor del oprimido, al dios del mortal.

En nuestros días, la luz de los proyectores reemplaza el fuego del comienzo y la maquinaria teatral los muros de la cantera. Y aunque desagrade a ciertos puristas, esta fábula nos recuerda que la tecnología se encuentra en el origen mismo del teatro y que no debe en ningún caso percibirse como una amenaza, sino como un elemento unificador.

La supervivencia del arte teatral depende de su capacidad de reinventarse integrando nuevos elementos y lenguajes. De no ser así, de no dar prueba de apertura ¿cómo podría el teatro continuar siendo testigo de los grandes desafíos de nuestro tiempo y promover la comprensión entre los pueblos? ¿Cómo podría jactarse de ofrecer soluciones a los problemas de intolerancia, exclusión y racismo si en su propia práctica rehusara todo mestizaje e integración?

Para representar el mundo en toda su complejidad, el artista debe proponer nuevas ideas y formas y tener confianza en la inteligencia del espectador, capaz, por su parte, de distinguir la silueta de la humanidad en su perpetuo juego de luz y de sombras.

Es verdad que de tanto jugar con el fuego el hombre corre el riesgo de quemarse, pero también es cierto que con él puede tentar la suerte de deslumbrar e iluminar.”

Robert Lepage, Québec,
17 de febrero de 2008