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Ballet del Gran Teatro de Ginebra

Photo © GTG_Isabelle Meister

País

Suiza

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Espectáculos

Descripción

El Ballet del Gran Teatro de Ginebra continúa demostrando a la vez su compromiso con la creación contemporánea y la relectura audaz de obras mayores de repertorio. Tras su triunfo en la Maison de la Danse con el programa Teshigawara, Foniadakis y Cherkaoui, triunfal regreso con una Copelia sorprendente. Figura emergente de la coreografía en la Suiza de habla francesa, Cisco Aznar ha enfrentado un buen desafío aceptando revisitar este ballet para Ginebra. Inspirado en el cuento de Hoffman más célebre, esta obra maestra, con partitura de Leo Delibes, se ha beneficiado ya de relecturas notables, empezando por la de Roland Petit en 1975 y la de Maguy Marin en 1993.

De origen catalán, Cisco Aznar y su cómplice Luis Lara, que firma los fantásticos decorados y los trajes, beben del lado de la BD kitsch, de la locura trágica y de Almodóvar. ¡Su delicada misión de traer a la pista a la muñeca Copelia es un logro formidable! Transportan al ballet de Arthur Saint-Léon a un universo de una modernidad y una originalidad asombrosas. El telón de la escena ya da el tono de conjunto: la historia se desplaza a un estudio de TV durante una emisión maliciosamente titulada El día más bonito de mi vida. Y la pareja de presentadores que aparece confirma que la continuación será desternillante. Ballet de obreros de la construcción con casco y de mujeres de la limpieza con escobas, Copelius y Copelia como si hubiesen salido de las manos de Frankenstein, una gitana en trance, zancudos… ¡y en la pantalla Blanca Nieves y los siete enanitos del jardín! Porque la acción escénica y las proyecciones virtuales están en constante diálogo en esta versión vídeo-coreográfica a la vez conmovedora y cruel, como son los cuentos.

Crítica

¡La Copelia del Ballet del Gran Teatro de Ginebra es una pura maravilla! Cisco Aznar no ha trabajado ni sobre el juego teatral ni sobre la danza, sino que ha puesto al servicio de la narración números de actores, puntas, pas de deux, conjuntos y pedazos de valor. Toda la compañía estalla, vestida o no, con los fabulosos trajes de Luis Lara.

Benjamin Chaix, La Tribune de Genève

La Copelia de Cisco Aznar parece directamente sacada de la película La extraña navidad de Mister Jack. Muy lejos de la imagen de la muñeca de ojos de porcelana, tiene la cara recosida por todas partes y elpelo rojo. Cargada de referencias, esta Copelia se encuentra en una encrucijada de caminos del divertimiento kitsch y de la fábula cáustica. Una relectura francamente divertida de un universo patas arriba.

Gallia Valette-Pilenko, Bailarina

La música de Leo Delibes se presta a mambos que inflan las faldas e incluso soporta que una banda contemporánea la haga pedacitos. Películas, puntuaciones gráficas descocadas, ritman el ballet y espesan la trama. El guiño trae a veces una lágrima al ojo. Hasta convertir en un personaje enternecedor a Copelius, más enamorado que diabólico en su hospital cabaret parfa muñecas Barbie rotas.

Rosita Boisseau, Le Monde

¿Por qué esta Copelia endiabla tanto ? Cisco Aznar, Luis Lara que firma los decorados y los trajes y el cineasta David Monti brillan en su ilusionismo. Saben poner en evidencia el paso de la escena a la película, de la superficialidad de la fábula a los abismos del fantasma. Pero hay más cosas además de estos prodigios. Hay una lectura de la obra pertinente y personal. Inolvidable.

Alexandre Demidoff, Le Temps