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Ballet de la Ópera de Leipzig

Photo © Andreas Birtking

País

Alemania

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Descripción

A través de de la escritura coreógrafica de Scholz, el Ballet de Leipzig ganó en los últimos años un perfil artístico único. Tanto en Leipzig como en las diferentes giras que realiza la compañía, el Ballet presenta una danza neoclásica de alto nivel.

Uwe Scholz, studio en la Escuela de John Cranko School en Stuttgart, fué nombrado por Marcia Haydée – a la edad de 21 años – coreógrafo residente del Ballet de Stuttgart tras la muerte de Cranko. En 1991 –con 26 años – se convirtió en el director del ballet y jefe coreográfico del Ballet de Zürich. Allí creó piezas maestras como Like The Creation (Joseph Haydn), The Sleeping Beauty, Piano concerto Nr. 3 (Rachmaninov), Suite for two pianos (Rachmaninov), Firebird, Petruschka, Symphony in three movements (Stravinsky), Symphony Nr. 2 (Robert Schumann), Toccata (Carlos Chavez), Cello concerto (Friedrich Gulda) etc. Para el Ballet de Stuttgart coreografió Symphony Nr.7 (Beethoven) y para Les Ballets de Monte Carlo Jeunehomme-Pianoconcerto (Mozart).

En 1991 Uwe Scholz fue a ocupar el puesto de director en el Ballet de Leipzig. Sus coreografías pertenecen al repertorio de las grandes compañías de ballet de todo el mundo.

Tras una larga enfermedad, Uwe Scholz falleció en el 21 de noviembre de 2004. Desde que en 2005/06 el canadiense Paul Chalmer se hizo cargo de la dirección del Ballet de Leipzig, preserva el patrimonio de Uwe Scholz, pero también crea nuevos acentos y conducirá al Ballet de Leipzig Ballet, una de las pocas compañías neoclásicas, a un éxito rotundo.

Crítica

¡BACH, BALANCHINE, BALLET, BRAVO!

Por Idoia Lecumberri

Bravísimo para el Ballet de Leipzig, en su programa dedicado a Bach, el músico alemán que residió gran parte de su vida en Leipzig y a quien ésta Compañía dedicó el bolo en el Teatro Principal de Vitoria el 13 de Febrero de 2009.

El magnífico programa dirigido por su director artístico Paul Chalmer, estuvo íntegramente dedicado al mayor compositor de todos los tiempos, Joan Sebastián Bach. El espectáculo fue un dechado de virtuosismo en todas las piezas que los diversos coreógrafos homenajeaban al gran músico poeta, quien siempre asombró a sus contemporáneos con la elaboración y emotividad que imprimió a todas sus obras.

Concerto Barocco, del genial y único George Balanchine, una pieza de 1941 que con el doble concierto de Violín en D menor de Bach, se estrenó en el Hunter Collage Playhouse de Nueva Cork por el American Caravan Ballet. La musicalidad y el diseño donde las bailarinas ya dejan ver los primeros fueras de eje, las sucesivas posiciones clásicas en mil combinaciones posibles, los cánones que se repiten, el diálogo de los violines traspasado a las dos bailarinas principales y al cuerpo de baile, traducen esa línea de trabajo de Mister B, hacía el Ballet puro, sin argumento, pero con forma y fondo sólidas que se imponen como manera de componer el Ballet único.

El Ballet de Leipzig estuvo muy correcto y limpio en su interpretación de este clásico americano, pero falto de una mayor unidad estética en las bailarinas (eran todas muy desiguales) y cierto vigor americano, propio de los bailarines del New York City Ballet.

En similar línea neoclásica, Air del malogrado y también genial Uwe Scholz, cerró el bolo con la Suite para Orquesta nº 3, en D menor, BWV 1068. Una pieza donde la geometría y la arquitectura musical de Bach se ponen al servicio de la creación de líneas coreográficas depuradísimas, en la resolución de esos cuerpos escultóricos que vibran en escena. A destacar, la brillantez de la vasca Itziar Mendizábal en mejora continua de su nivel técnico expresivo que nos deja un recuerdo imborrable en retinas y corazón.

Estupenda y espectacular la danza de Giovanni Di Palma en la pieza A Suite of Dances sobre las suites para cello de Bach y coreografía de Jerome Robbins.

El contrapunto coreográfico a tal belleza vino del rompedor y creador alemán Marco Goecke, cuya pieza Suite Suite Suite creada para el Stuttgart Ballet en 2005, con un estilo muy personal y único vocabulario coreográfico muy moderno, nos dejó a todos K.O.